miércoles, 7 de mayo de 2014

Rectificación de una declaración tributaria y sus efectos sobre la prescripción

Rectificación de una declaración tributaria y sus efectos sobre la prescripción


El contribuyente tiene derecho a proceder a la rectificación de una declaración tributaria que considera errónea, en especial si dicha rectificación le beneficia porque había ingresado más de lo que le correspondía. Ahora bien, antes de hacerlo hay que pensarlo bien. En primer lugar nos hemos de preguntar si la cantidad que vamos a reclamar o rectificar vale la pena. Tengamos en cuenta que a Hacienda no le gusta devolver nada (siempre he dicho que la patrona de Hacienda debería ser Santa Rita), así que si procedemos a la rectificación de una declaración tributaria, de alguna manera les estamos pidiendo que se fijen en ella, y eso es como mentar la cuerda en casa del ahorcado.
#rectificación de una declaración tributaria
Proceder a la rectificación de una declaración tributaria no siempre vale la pena

Consecuencias de la rectificación de una declaración tributaria

El principal problema que generamos con esto es que interrumpimos la prescripción del impuesto completo, con lo cual le estamos dando un mayor plazo a Hacienda para que proceda a hacernos una nueva liquidación. Hablando en plata: para que nos haga una inspección sobre un tributo y por consiguiente, para que pueda pedirnos más de lo que ya le hemos dado.

Según el Tribunal:

[box type="warning"] El Tribunal (TEAC) opina que la deuda tributaria es «la cantidad teórica total que debe ingresar el contribuyente en la Hacienda Pública como consecuencia de la correcta liquidación del tributo y ejercicio de que se trate, independientemente de que la misma haya sido, en todo, en parte o, incluso, en exceso satisfecha por el interesado» y por lo tanto en el momento de presentar una rectificación de una declaración tributaria, el contribuyente, sin pretenderlo, interrumpe la prescripción del derecho que Hacienda tiene para practicar liquidación.[/box]
En definitiva, lo dicho, que se reabre el plazo de prescripción permitiendo a Hacienda comprobar y liquidar el impuesto que hemos querido enmendar. ¿Vale la pena? Preguntémonos eso antes de abrir una puerta que estaba mejor cerrada.
Ramón Cerdá

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