lunes, 24 de febrero de 2014

CIGARRILLOS ELECTRONICOS, una efímera vida

Los CIGARRILLOS ELECTRONICOS, la próxima víctima de las prohibiciones

CIGARRILLOS ELECTRONICOS

Una nueva prohibición

Que los CIGARRILLOS ELECTRONICOS acabaran siendo prohibidos en lugares públicos asimilándolos a los productos de tabaco era algo más que previsible casi desde su misma aparición, lo cual no ha impedido que durante meses hayan proliferado de manera exagerada los puntos de venta de los mismos. En cada esquina nos encontramos con una tienda especializada.
Los CIGARRILLOS ELECTRONICOS estaban siendo utilizados por muchos usuarios como sustituto al tabaco tradicional, no para dejar de fumar, sino para poder hacerlo en lugares prohibidos, o mejor dicho, poder «vapear» que es como se conoce esta acción del uso de los CIGARRILLOS ELECTRONICOS.
Parecía una salida apropiada para que fumadores y no fumadores llegasen a una especie de acuerdo tácito después de la cruenta Ley Antitabaco II, pero el acuerdo ha parecido ser imposible. Ya hace meses que se hablaba de una posible prohibición de su uso en lugares públicos, y por lo que escuché ayer en la radio, de pasada y sin demasiados detalles, por lo visto ya se ha aprobado o se va a aprobar muy en breve la ley que prohiba los CIGARRILLOS ELECTRONICOS. Otra prohibición más a añadir a una larga lista de prohibiciones que aparecen casi que diariamente y que nos convierten un poco más en meros semovientes.
Con los CIGARRILLOS ELECTRONICOS estaba ocurriendo una cosa muy curiosa que no sé si demuestra que exageramos las cosas o demuestra otra cosa distinta, pero lo cierto es que resulta llamativo. Me refiero al hecho de que, aunque estemos hablando de vapor y no huela, ni manche, con independencia de lo que pueda hacer con la salud de quien lo aspire, lo bien cierto es que cuando alguien fumaba en un local cerrado, muchos no fumadores se escandalizaban y decían que les molestaba «el humo». ¿Hablamos de sugestión o de paranoia?
El caso es que los CIGARRILLOS ELECTRONICOS nacieron en un momento en el que a alguien le habrá permitido llenarse los bolsillos ante tal acierto comercial —ojalá se me hubiera ocurrido a mí la idea—, aunque a muchos de los que hayan abierto tienda por su cuenta les habrá sido imposible amortizar la inversión ante un panorama de prohibición tan inmediato. Pero a la ley no le importará nada de esto y se lo acabará cargando como hizo con el tabaco sin el menor sonrojo.
Nunca lo he «vapeado» y pocas veces he tenido uno cerca, pero sí tengo que decir que no estuve de acuerdo con la ley antitabaco porque pienso que lo correcto es establecer lugares donde sí y lugares donde no fumar; tampoco estoy de acuerdo con la nueva prohibición, que me parece exagerada, como la reacción de algunas personas al decir que les molesta el «humo» que... no es humo, salvo por su apariencia.
CIGARRILLOS ELECTRONICOS, descansen en paz
Ramón Cerdá

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